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Así, la mente es más un transmisor de pensamientos y deseos (la
esposa) generados desde el hombre. La mente (la secretaria) no es
la que decide. El hombre no es tampoco quien decide. Es sobre todo
la esposa, el modelo permanente de pensamientos y deseos, quien
decide. Los pensamientos tienen lugar pero las personas piensan,
que piensan. No es verdad. Los pensamientos tienen lugar incluso
si las personas no desean pensar. De hecho, la persona que no desea
pensar ¡piensa más! Los pensamientos fluyen a través de la mente
y no de la mente. La transmisión necesita ser incluso parte del
flujo; entonces la mente permanece sana. Si fluyen pensamientos
sanos, la mente se vuelva más sana; pasa salud a los sentidos y
al cuerpo. “La energía sigue al pensamiento”. Los pensamientos correctos
traen energía correcta, otros pensamientos traen otras energías.
Además,
el flujo rítmico de pensamientos trae una mayor fuerza de vida porque
la vida se mueve en ritmo. Si a veces hay ráfagas de flujo y otras
veces flujo suave, la mente y su organización se ven afectadas.
Si frecuentemente se altera el voltaje, el equipo eléctrico se daña;
de la misma forma se daña el cuerpo. El ritmo es importante para
la fuerza de la vida. Si observamos el latido del corazón, la circulación
de la sangre y la respiración, son todos rítmicos. El flujo irregular
de pensamientos perturba este ritmo. Los pensamientos de odio, maldad,
celos, cólera y de cualquier emoción fuerte también lo perturban.
La
gente moderna, que está en actividad excesiva sin ritmo en relación
al sueño, al trabajo, al alimento y al descanso, comprende poco
esta importancia del flujo de pensamientos rítmicos y saludables.
La vida moderna es tan agotadora que se perturba el ritmo con frecuencia.
La perturbación frecuente del ritmo daría como resultado una
salud muy enferma, incluyendo la salud mental enferma.
La
búsqueda del hombre hacia la acumulación material lo está llevando
a pasar por alto todos los ritmos importantes de la vida. El resultado
es el desequilibrio gradual en el flujo rítmico de la energía a
través de la mente. La Ley del Ritmo es una ley de la mente. Esta
ley se infringe extensamente, hoy en día. Las escrituras comparan
el flujo de pensamientos al flujo de olas en la orilla. Hay un ritmo
en su flujo; hay una canción en su movimiento. Cuando la canción
de las olas se perturba, es como un tsunami. Hoy en día, hay muchos
tsunamis mentales que necesitamos conocer y rectificar. Nos preocupamos
del tsunami físico pero el tsunami mental es sutil, pasa desapercibido
y es más peligroso que el tsunami oceánico.
La enfermedad
mental se debe al flujo arrítmico de pensamientos excesivos a través
de la mente. Puede también ser debida a la carencia del flujo de
pensamientos, que es el hermano gemelo del flujo excesivo: el desbordamiento
y la carencia del flujo son el anverso y el reverso de la misma
moneda.
La profesión médica necesita imponer las leyes sociales
para restablecer la ecuanimidad entre el trabajo, la actividad social
y el sueño. Este triángulo básico no se puede perturbar por la manía
de más trabajo, más dinero y más poder. Esto es la necesidad del
momento. La noble profesión de la medicina dice: “La prevención
es mejor que la curación”.
Dr. K. Parvathi Kumar
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